Ana Luzón, nutricionista: “Si sufres de SIBO, el espacio entre comidas es una herramienta más”


El SIBO cobró relevancia dentro del cuidado de la salud digestiva, en particular por su relación con la distensión abdominal y con alteraciones en el funcionamiento del intestino delgado. En ese marco, además de la alimentación adecuada y del tratamiento indicado por el médico, empezó a valorarse el respetar intervalos más largos entre las comidas.

Este hábito puede favorecer los mecanismos naturales del intestino delgado, que en personas con SIBO no operan de manera óptima, y contribuir a aliviar síntomas como la hinchazón, los gases y la sensación de pesadez.

La idea no aparece como una moda aislada. La base fisiológica está en el llamado complejo motor migrante, un patrón de limpieza del estómago y del intestino delgado que aparece en ayunas y se interrumpe cuando vuelve a entrar comida.

Distintas revisiones describen ese mecanismo como parte del barrido normal del intestino delgado y lo relacionan con la protección frente al sobrecrecimiento bacteriano.

Qué dijo la nutricionista Ana Luzón sobre las personas con SIBO y por qué es importante espaciar las comidas

La nutricionista Ana Luzón explicó que, en personas con SIBO, “el espacio entre comidas es una herramienta más”. Según explicó, el punto central está en no cortar constantemente el descanso digestivo. Cada vez que entra comida, el complejo motor migrante se frena.

Si eso pasa una y otra vez a lo largo del día, el intestino delgado tiene menos margen para hacer ese barrido fisiológico que ayuda a empujar restos y bacterias hacia el colon.

Luzón señaló que a menudo se recomienda dejar pasar unas 4 o 5 horas entre comidas principales.

Sin embargo, esto no lo plantea como una ley universal ni como una receta cerrada, sino como una herramienta que puede sumar cuando hay sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado y síntomas como hinchazón, gases o digestiones pesadas.

La lógica clínica detrás de esa recomendación no es nueva. La revisión de StatPearls sobre SIBO señala que los complejos motores migratorios participan en la limpieza del intestino delgado y ayudan a prevenir la translocación retrógrada de bacterias. Otras revisiones recientes también vinculan la alteración de la motilidad intestinal con la aparición o persistencia del cuadro.

El intestino delgado no trabaja igual cuando hay comida circulando que cuando entra en fase de ayuno.

Durante los períodos interdigestivos aparece el complejo motor migrante, una secuencia de contracciones que ayuda a despejar residuos y bacterias. Ese ciclo se repite mientras no haya ingesta y se interrumpe apenas se vuelve a comer.

Por eso, cuando una persona vive picando entre horas, ese barrido puede quedar cortado una y otra vez. No significa que toda colación sea un problema ni que el SIBO se explique solo por eso, pero sí ayuda a entender por qué algunos especialistas insisten en revisar no solo qué se come, sino también cómo se distribuyen las comidas en el día.

En el SIBO, esa conversación gana más peso porque una parte del cuadro se relaciona justamente con motilidad alterada.

Las revisiones médicas describen que, cuando fallan mecanismos de defensa como el ácido gástrico, la anatomía intestinal o la peristalsis, aumenta la posibilidad de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

Fuente: www.clarin.com

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